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miércoles, 19 de febrero de 2014

Amor a primera vista



"Sucedió en Logroño, hace dos años y medio. Y podría resumirla como un amor a primera vista, de hecho desde aquel momento creo en ello, cosa que siempre me pareció una soberana estupidez. 

Eran fiestas de la vendimia, vermuteo, amigos… amigos que se marchan y te dejan sola con una amiga y se llevan todos tus enseres vitales (dinero, móvil y tabaco), también los de ella; estábamos conducidas a la indigencia o la vuelta a casa. Esperando en la puerta de un bar, decido entrar a buscarlas por enésima vez… y allí, dirigiéndome hacia al final de la barra paso al lado de ÉL. 

¿Que qué me impactó? Sus ojos. Desde que era pequeña he tenido una gran obsesión por ellos, no por lo evidente, ni lo físico, sino por su plano más espiritual (de hecho llevo uno tatuado en la muñeca). Cuando nos cruzamos me di la vuelta y él estaba girado, mirándome. 

No hizo falta más y nos dimos un beso, sin presentaciones ni tonteos, tampoco ni un ‘hola’. Reconoceré que nunca había hecho nada así, ni tampoco me lo había planteado; demasiado directo, pero fue algo más especial, tremendamente íntimo, tanto como un reencuentro de alguien que vuelve a ver a alguien. 


Ilustración de Micrito


Lo hemos hablado un millón de veces él y yo, fue algo extraño, que dudo que me vuelva a ocurrir; estas cosas pasan una sola vez en la vida, pero a veces hay que dejar que el azar y la pasión se den la mano. Estuvimos media hora, nada más. Intercambiamos móviles y al cabo de un mes vino a verme (vivíamos en diferentes ciudades). 

Sólo diré que fue el mejor fin de semana de nuestra vida, así, sin contemplaciones. A cuatrocientos kilómetros he dejado mi profesión y mi contrato indefinido; eso que tanto amaba y valoraba. Ahora me gano la vida de la mano del arte; y, entre tanto, el día a día, lo disfruto intensamente con ÉL."

miércoles, 22 de enero de 2014

Los amantes pasajeros

"Mario cogía cada mañana el mismo tren. Todos los días, de lunes a viernes.

En los días buenos, solía encontrarse con una chica que le fascinaba, pero nunca se atrevía a hablar con ella.

Lovehunter Elle et ses affaires
Ilustración de Alba Pinzolas

Casualidades de la vida (y que Barcelona, al final, es una ciudad muy pequeña), una noche se encontraron en un bar. Él reunió toooodo el valor del mundo para acercarse hasta ella y decirle "Tu y yo nos encontramos todas las mañanas en el metro." Por suerte, la respuesta de ella fue positiva: le propuso ir a desayunar juntos la próxima vez que se encontraran.

Pasaron las semanas y no se volvían a encontrar. Mario empezó a pensar que aquello había sido un farol.

Pero finalmente, sucedió. Se encontraron y fueron a desayunar. Y tanto fue que se gustaron, que quedaron más días, compartiendo desayunos, festivales, encuentros casuales, cenas y alguna vez incluso cama.

Con el tiempo, su relación se fue afianzando y hoy en día siguen juntos. Y tú, ¿Crees en los encuentros fortuitos que acaban en amor?"

viernes, 8 de noviembre de 2013

Amor de setembre


Des de sempre he cregut molt en les casualitats. I com no, elles mai m'han decebut.


Quan estudiava a la universitat sempre em quedava alguna assignatura per setembre. No estic orgullosa d'això però, per això, vaig viure una de les aventures més divertides de la meva vida.

Un d'aquells setembres vaig quedar amb la meva amiga Aina per anar a estudiar a la biblioteca de Sant Cugat. La primera hora va anar bé, vaig avançar bastant, estava concentrada.

Però la segona hora ja va ser més complicat: Se'm va ocórrer aixecar la vista i davant tenia assegut al noi més guapo que havia vist mai. Vaig intentar seguir estudiant, però va ser impossible. Així que al cap d'una altra hora, li vaig dir a la meva amiga que em retirava i me'n vaig anar.

L'anècdota va estar donant per riure bastants dies, les meves amigues de la uni al·lucinaven de com podia ser tan pava, deixar d'estudiar per culpa d'un noi que ni coneixia...


Ilustración de Micrito


Finalment vam acabar les recuperacions i vam sortir a celebrar-ho!!!

Quan estàvem fent copes a un bar de Sant Cugat, de sobte va entrar per la porta el noi de la biblioteca.
Jo em vaig quedar al·lucinada!!! I vaig avisar a les meves amigues que estava allà el noi que no em deixava concentrar.

Aleshores, una de les meves companyes de la uni em va dir que ella el coneixia i que me'l podia presentar.
Quina vergonya!!!

Me'l va presentar i van començar mesos de tontejos, riures, quedades... I finalment una relació preciosa.

Tot i que ara ja no estem junts, som molt amics i en guardo molt bon record. Fes cas al teu instint!

Deixat endur per les casualitats :)

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